Sorpresiva derrota de los Steelers ante los Eagles por 34 a 3

Los Steelers cayeron de manera estrepitosa y sorprendente ante los Eagles por un vergonzoso 34 a 3.

“Jugamos para ganar y si no ganamos, al menos perder competitivamente” fueron más o menos las palabras de Coach Mike Tomlin en la conferencia de prensa ni bien terminado el juego. Este no fue el caso. Ni cerca se estuvo de eso.

Los Pittsburgh Steelers llegaron al Lincoln Financial Field, en Filadelfia con marca de 2-0 para enfrentar a los locales, Philadelphia Eagles, con QB novato, quienes contaban con idéntica marca ganadora.

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Ben Roethlsiberger, bajo de precion contra de los Eagles; Photo Credit: Chaz Palla, Pittsburgh Tribune-Review

Los Acereros contaban con una ofensiva que se ubicaba en el Top 10 en puntos, en yardas totales y por tierra por partido. Por el lado de la defensiva, si bien permitieron yardas por toneladas, permitían pocos puntos y, lo más importante, habían permitido solo 1 TD desde la zona roja en los dos partidos anteriores. Como decimos habitualmente, una defensiva que se doblaba pero no se rompía…

  • Hasta hoy. Y se hizo añicos.

Y para empeorar las cosas, la ofensiva acerera nunca estuvo al mando del partido.

La primera serie ofensiva de los Steelers fue un presagio de lo estaba por venir: No se pudo acarrear ni una yarda, el reincorporado Markus Wheaton soltó un pase de sus manos en la zona de anotación y por último, Philadelphia bloqueó el gol de campo a Chris Boswell haciendo que la ofensiva visitante dejara la cancha con las manos vacías.

  • La respuesta de la ofensiva local dejó ver a la defensiva acerera tal como la conocemos: deteniendo a los rivales en la zona roja permitiendo sólo 3 puntos a través de un gol de campo.

Hasta aquí, todo iba como siempre.

A partir de aquí, se comenzó a jugar el juego que finalmente fue. Wheaton soltó su segundo pase y Ben Roethlisberger comenzó a sentir la presión de la línea defensiva local. El QB novato Carson Wentz comenzó a hacer su juego corto, detrás de la línea de golpeo, hacia las bandas, con play actions, sin sentir el acoso de Pittsburgh.

Como fue en las dos semanas anteriores, comenzaron a aparecer las fallas en el tackleo en todo el campo por parte de la defensiva acerera y Robert Golden y Ryan Shazier tuvieron que dejar el campo por lesiones. Finalmente no tardó en llegar el TD del número 81 Jordan Matthews al atrapar un pase de 12 yardas, lo cual cambió (para siempre, después lo sabríamos) el momentum del partido en favor de los Eagles.
La ofensiva de Big Ben mostraba algunos signos de que aún vivía, pero la efectividad que había mostrado en los juegos anteriores cuando pisaba la zona roja comenzaba a desvanecerse, ya que en 3er y 7 desde la 13, David de Castro fue arrasado y Ben capturado, debiendo Boswell anotar los primeros y únicos 3 puntos de la tarde.

  • Así finalizó la primera mitad con el marcador 13 a 3 para los locales. Los Steelers habían convertido sólo 3 de 7 intentos de 3er downs.

La primera serie ofensiva de la segunda mitad de los Eagles le cavó la tumba y reservó la lápida a las esperanzas de los hinchas de la Nación Steeler cuando el QB Wentz, puesto a correr por su vida fuera del bolsillo de protección conectó con Darren Sproles quien 73 yardas después accedió a la zona de anotación para estirar la diferencia a 17 irremontables puntos.

  • Tal vez prematura pero evidentemente los Steelers eran incapaces de volver a este juego.

Promediando el 3er cuarto, en la siguiente serie ofensiva de los locales, luego de 2 largos acarreos por el corazón de la línea defensiva acerera Wendell Smallwood ingresó como caminando a la end zone desde la yarda 1.
Esa defensiva estaba rendida. 27 a 3.

De allí en más, garbage time.

  • Habría otro TD más que pondría cifras definitivas al juego. Pudieron ser más. Pudo haber sido una derrota aún peor.

Las estadísticas del juego, esta vez no explican lo sucedido en el campo de juego porque el partido terminó y se desnaturalizó al promediar el 3er cuarto, luego del TD de Smallwood. O tal vez antes, luego de la anotación de Sproles. Quien sabe

Fue evidente que se falló en todas las líneas del equipo y en todas las fases del juego pero el partido se perdió en las trincheras.

Comenzando por la línea ofensiva. En general fueron actuaciones decepcionantes. David De Castro, Alejandro Villanueva y hasta Maurkice Pouncey fueron desplazados y movidos a voluntad, poniendo bajo presión a Ben, y permitiendo capturas en momentos claves del partido. Hubo dos capturas de mariscal en jugadas consecutivas que terminaron con Roethlisberger soltando el ovoide.
Para DeAngelo Williams no hubo por donde acarrear. Sólo acarreó para 21 yds, aunque es justo decir que promediando el 3er cuarto, los Steelers debieron enfrentar el hecho de que desde allí en más debían ser un equipo unidimensional, porque estaban acorralados entre el tanteador y el reloj.

  • La asociación receptores-QB funcionó sin consistencia. Con picos y valles. Los valles, muy bajos: tres pases soltados por Wheaton, uno de ellos para TD.

Tal vez por la natural atracción que Antonio Brown ejerce sobre las marca, Big Ben prefirió buscar inicialmente a otros receptores. Esto a veces funcionó muy bien (como con Sammie Coates) y otras no. Recién al final del partido, cuando todo estaba decidido, aparecieron las yardas “estadísticas” para Antonio Brown.

  • Big Ben siendo tal vez demasiado vertical, apareció por segundo partido consecutivo con algunas faltas de toque, volando a Eli Rogers y a Jesse James.
  • En la otra trinchera, la defensiva, fue donde se vió el panorama más desolador.

Durante lo que va de esta temporada, parece que el Coach Keith Butler decidió abandonar la carga. Pittsburgh parece ya no ser Blitzburgh.

No se capturó al mariscal ni una sola vez. Sólo el veterano James Harrison pareció tener el colmillo necesario para perseguir al joven Wentz en dos ocasiones, tarde en el partido y Anthony Chickillo presionando una vez en la cara de mariscal. Tres presiones. En 60 minutos.

Los linebackers lucieron ausentes en las jugadas de pase, las primeras 15 yardas detrás de la línea de golpeo eran tierra de nadie.
Hay que acentuar, para ser justos, que el novato Wentz, sea por defecto de la defensiva acerera o por propia virtud, o por virtud del plan de juego, estuvo casi perfecto. En 3 partidos no lanzó ni una sola intercepción. Y en gran medida, esta tarde tiene mucho que agradecer al plan defensivo de Keith Butler, que esa estadística siga siendo así.

No sé por qué razón los Steelers fallan tantos tackles. Verdaderamente es un misterio. Una cosa es segura: los defensivos de Philadelphia no fallaron tantos tackles como sus colegas acereros. Esto debe ser un problema central de coaching. Y no se vé progreso en esta área.

  • Fue uno de esos partidos que se van de la raya. Atípicos.

Ni antes de este juego los Steelers eran tan brillantes ni ahora son tan malos.

  • Saltaron algunas alarmas. Pero estamos muy lejos del pánico.

Estos que jugaron hoy en Filadelfia, no son los verdaderos Steelers.
El Dr. de Acero

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