Football americano (o fútbol americano o futból americano o fobal americano)

A raíz del artículo que escribiera el Hombre de Acero en este blog Steel Curtain Rising acerca del argentinismo “Choto”, se me ocurrió reflexionar acerca de la lengua, el deporte importado y la asimilación de culturas diferentes.

  • Como no soy especialista en cultura, ni soy un lingüista, este artículo recorrerá el camino de la reflexión y no el de la certeza académica.

En Argentina, todos los deportes, con excepción del pato (nuestro deporte nacional, que consiste en que ocho jinetes por bando, disputan y tratan de embocar el “pato” dentro de un aro) son deportes traídos de afuera.

Alejandro Villanueva, Dri Archer, Landry Jones

Alejandro Villanueva en acion por los Steelers durante 2015. Photo Credit: El Confidencia

Así ocurrió con el fútbol a mediados del siglo XIX, traído al país por estudiantes británicos, llegados para la construcción del ferrocarril. El primer club fundado por aquí fue el Buenos Aires Football Club, el 9 de mayo de 1867. Más tarde se fundó Alumni, club que ganó la mayor parte de los torneos durante la etapa del amateurismo.
Junto con el juego, se importó asimismo el léxico que le era propio.

  • Se incorporaron anglicismos como referee, lineman, offside, forward, backs, goal, goalkeeper y asi…

Alumni, ganó 10 torneos en el fútbol argentino amateur

A medida que el deporte se popularizó, estos términos se fueron argentinizando. Y es aquí que ocurre el fenómeno de la asimilación cultural del deporte en una sociedad determinada:

  • Un deporte se nacionaliza o populariza cuando la gente se apropia de su lenguaje.

Independientemente de la academia y de la forma en que se incorporaron esas palabras con origen en el idioma inglés, el pueblo adquirió el vocabulario según sus figuras fonéticas. Referee devino en referí, foul en ful o faul, center forward pasó a ser centro fobal, offside orsay y laiman evitó la incomodidad de las dos palatales “nm” de lineman.

  • Los veteranos de más de 70 recuerdan a jugadores de leyenda, y rememoran “…había un centro jaf…” por center half.

Más de 120 años después de la fundación del fútbol argentino, en la década de 1990 se produjo el desembarco en estas pampas, del football americano, de la mano de la televisión por cable y de la transculturización global. Fueron épocas en las cuales se imponía el mandato predominante de la clase media argentina según el cual debíamos “integrarnos al mundo”.

Y esa integración ocurrió, pocos años después de haber salido de la oscuridad más profunda de la última dictadura cívico-militar, en lo social, en lo político (en palabras de nuestro canciller de la época, iniciamos un período de “relaciones carnales con los Estados Unidos” -sic-) y en lo económico.

Algunos argentinos nos topamos con las televisaciones de los partidos de football americano de ESPN en español. Al principio las imágenes no detenían el zapping, hasta que un día un amigo viajero me explicó las reglas básicas del juego.

  • No muchas, sino las suficientes como para poder seguir y disfrutar de un partido y por supesto, los Pittsburgh Steelers

Y los nuevos aficionados nos topamos con dos nuevos léxicos: uno en inglés y el otro en español mejicano que es una mezcla de español férreamente defendido e ingles digerido (algunas veces y otras no: ingles directo). Lo que podríamos llamar “vocabulario del football americano nacionalista mejicano” incluye los nombres de los clubes invariablemente traducidos. Por ejemplo los Halcones marinos de Seattle, o los Acereros de Pittsburgh.

Tengo la impresión de que el football recorre en México, el mismo camino que el fútbol soccer recorrió en Argentina. Es así que el término Quarterback fue aprehendido popularmente en su forma de traducción fonética como “coreback”.

  • Y nosotros en el sur, estamos un poco perdidos.

Por un lado luchamos contra la visión que muchos compatriotas tienen de nosotros: un grupo de excéntricos raritos, snobs, amantes o, lo que es peor, sumisos consumidores de la cultura norteamericana for export (la peor cara de la riquísima cultura norteamericana).

  • Por otro lado, buscamos el vocabulario correcto. ¿será línea de golpeo o line of scrimmage? ¿Balón suelto o fumble?

Balón? Nosotros aquí llamamos pelota a casi todo lo que sirva para practicar un deporte. Entonces será ¿balón o pelota? ¿Prospect o aspirante? ¿Será la argentinización directa desde el inglés o la traducción al español vía México? (Por suerte a nadie se le ha ocurrido llamar “vil o canallesco José Verde” a Mean Joe Greene)

Será el tiempo y el uso de los aficionados (fans, hinchas, fanáticos o fanaticada?) lo que tendrá la palabra final.

Si este deporte algún día se populariza (y creo que depende más de la decisión que tome la NFL de difundir el Fútbol Americano en el cono sur, que de nosotros mismos. A esta altura creo que los medios todo lo pueden) tal vez sea con la incorporación de un vocabulario popular y nacional.

Taim uil tel, mi amigo… Taim uil tel.

El Dr. de Acero (con la colaboración del prof. Marcelo Vallejos)

 

 

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