La atrapada no sobrevivió al piso. Los Steelers sobrevivirán a los Pats?

En el football americano, como en cualquier deporte, se pueden convalidar arbitralmente dos tipos de jugadas:

1 – una jugada inválida y

2 – una jugada válida.

Lo segundo es lo que corresponde. Convalidar una jugada legal. Lo primero es una aberración.
He estado pidiendo (y muchos acereros aún piden) que me den un partido como ganado a través de hacer trampa. Y ojo que no soy un santurrón que se horroriza cuando los árbitros tienen a bien equivocarse a nuestro favor. No.

Pero en realidad, y si bien se mira, estábamos pidiendo que convaliden una jugada fuera de la regla. Porque fue pase de Ben Roethlisberger a Jesse James fue, lamentablemente, incompleto. Porque no completó el proceso de recepción. Lo de atravesar el plano/fin de la jugada vale para un corredor, cosa que James nunca fue. Nunca se constituyó en un corredor. Entonces siendo receptor y no corredor, si tiene control de la pelota, este (el control) tiene que continuar si la pelota golpea el piso. La famosa frase “tiene que sobrevivir al piso”.

En definitiva, se cobró acorde a la regla. Que la regla es una calamidad, seguro. Pero está vigente y es así y no otra cosa. Tampoco vale, como leí por ahí, poner otros ejemplos de otras atrapadas en donde no se cumplió con la regla y se convalidó incorrectamente como pase completo.

Errores arbitrales pasados no cambian la regla que nos afecta ahora.

Que los Pats se vean frecuentemente beneficiados, como argumentó Ed Bouchette en el Pittsburgh Post-Gazette, tampoco permite que podamos pedir: “Eh! Cobren esto que no fue, porque a los Pats se lo cobrarían!!!” “Fue TD porque casi la atrapó! Le faltó poquito! Asíque sea “gauchito” Sr. Corrente, y denos el TD así ganamos el partido!!” Ridículo.

Habrá que cambiar esa regla.

  • Eso es lo que dolorosamente aprendí esta semana: La regla de la recepción.
  • Yo también pensé o quise abonar la teoría conspirativa según la cual todo es para los Pats y nada para el resto. Pero es un sinsentido porque se cobró lo que dice la regla.
  • Esta es mi opinión, luego de que se me disipó la frustración. Es lo que entendí luego de escuchar y leer distintas opiniones.

Sin embargo lo que ahora estoy concluyendo, es que lo que más frustración nos dejó fue el blooper de Ben, dos jugadas más adelante. La no-atrapada de James sería nada más que una anécdota si Big Ben hubiese picado el ovoide en 3er down, y ni qué hablar si hubiese completado el pase a Eli Rogers y allí mismo hubiésemos enterrado a los Pats, en cuestión de unos cuantos segundos.

Pero no fue lo que sucedió y ahora el equipo debe lidiar con ello. Los caminos son dos: o salen fortalecidos de la adversidad o sucumben ante la asunción de la incapacidad propia e irremontable.

Yo creo que el camino será el primero. Porque ya han demostrado resiliencia en diferentes momentos de la temporada. Como sucedió en la segunda mitad del juego contra  Bengals, luego de la grave lesión de Ryan Shazier.

Esa noche amarga, en Cincinati, al final del partido pensé: “en ese vestuario pasan cosas…”

El Dr. de Acero

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Los Pittsburgh Steelers martirizaron a los Houston Texans venciéndolos por 34 a 6

La 16° semana de la temporada 2017 de la NFL ya es historia para los Pittsburgh Steelers, quienes apalearon sin compasión a unos muy remendados Texans, por un comodísimo 34 a 6 y mejoraron su marca a 12-3
Entrados a esta semana, y viniendo de la muy dolorosa derrota a manos de los Patriots, todavía la Nación Steelers no ha podido desembarazarse del trauma de la “atrapada incompleta” de Jesse James que les hubiera significado la victoria y el seguro de la ventaja de localía en un eventual duelo de postemporada. Para colmo de males, como daño colateral a la derrota, el mejor WR de la Liga, Antonio Brown, debió dejar el campo de juego temprano en el partido por una lesión en su pierna izquierda que lo tendrá fuera de acción por un tiempo aun no determinado
Durante los días posteriores a aquel juego, comenzaron a aflorar varios interrogantes sobre el futuro inmediato de los Steelers.
La pregunta que más me inquietó la formuló el ex pateador de los Baltimore Colts y los NY Giants (con quienes ganó el Super Bowl XXI) Raúl Allegre  , hoy devenido en comentarista para la cadena ESPN en español.
Raúl se preguntaba cómo el equipo iba a absorber el impacto de semejante derrota. Teniendo en cuenta la historia reciente, en donde los jugadores se sumergen en una especie de enajenación que desdibuja sus talentos cuando se enfrentan a equipos de menor calidad y con marcas perdedoras, y la conocida inconsistencia en el juego (entre partidos e incluso dentro de un mismo juego), ese interrogante se corporizó de manera amenazante.
A poco de reflexionar sobre la actualidad del equipo, uno caía en la cuenta de que esa duda no venía sola.

¿Cómo iba el cuerpo de entrenadores a compensar la ausencia de Antonio Brown, quien no solo completa yardas y anota touchdowns sino que también suele absorber dobles marcas, facilitando mucho el trabajo del resto de los receptores?

¿Cómo iba a influir el regreso de Joe Haden luego de estar fuera por lesión, en la alicaída defensiva profunda de los Steelers?

Vayamos analizando el partido, a ver si encontramos las claves que respondan esas preguntas.

Resiliencia

Lo primero que hay que admitir es que estos Houston Texans (4-11) distan muchísimo de aquellos del inicio de la temporada, cuando contaban con JJ Watt y DeShaun Watson. Este equipo ha venido en caída libre desde la semana 6 en que vencieron a los Cleveland Browns. Hasta allí ganaban y perdían de manera alternada. De los siguientes 8 partidos (9 con el de hoy), solo han ganado uno. Si alguna esperanza de mejorar la temporada tenían estos Texans, estas se esfumaron cuando entre la semana 8 y 9 se lesionó el QB Watson, quien quedó fuera por el resto de la temporada. Los primeros 2 mariscales de campo (el mencionado Watson y Tom Savage) están fuera por lesión. De manera que T J Yates y Talor Heinicke, son el 3er y 4to QBs del equipo. Viendo el partido de hoy quedó evidencia clara de que este equipo tiene muy limitado el juego aéreo.
El partido se resolvió en la primera mitad. Si se quiere, se puede agregar también el 3er cuarto. Parte del 3ero y el cuarto fue “garbage time”. De manera que las estadísticas totales pueden engañar.
Tan así fue que al finalizar la 1era mitad, solo habían pasado para 8 yardas (sí, no me equivoco. Ocho yardas) en 2 de 7 intentos. Dónde sí estaban mejor era en la ofensiva terrestre. Acarrearon en los 2 primeros cuartos un total de 115 yardas. Los Steelers tuvieron 14 primeros downs mientras que los locales sólo 4. El tiempo de posesión favoreció también a la visita: 17:54 min a 12:06.
En la primera mitad los Acereros recuperaron dos balones a traves de una intercepción de Artie Burns en la propia zona final y Bob Dupree que recuperó un fumble generado por Cam Heyward. Hasta ese momento los Steelers estaban al frente 20 a 0.
Pero, qué hay de nuestra primera pregunta? Iban los Steelers a sobreponerse, desde lo anímico, a la derrota de la semana anterior. Haciendo la salvedad de que el rival fue muy inferior en calidad, la respuesta es Sí aunque a medias. Respondió el equipo de manera satisfactoria ante este rival. Repasemos algunos datos:
Siete de 12 conversiones de 3er down (casi 60% de efectividad).
– Cuatro de 6 en zona roja y
– Dos turnovers generados
– Más de 30 puntos anotados.

Pero recordemos, además, cómo funcionan los Steelers en los llamados trap games. Los partidos los pierden los Steelers, no los gana el adversario.

Este podría haber sido uno de esos partidos. Tranquilamente. T. J. Yates podría haber lucido como, digamos, Dan Marino. Aún siendo Yates…

Pero parece que por hoy, al menos, ese hechizo se rompió.

Antonio Brown

Antonio Brown, <a rel=

La segunda pregunta hacía referencia a cómo Todd Haley y Mike Tomlin se la iban a ingeniar para reemplazar a Antonio Brown. Uno hubiera pensado denle el ovoide a Bell más de 30 veces, que lo acarree y ya.

Pues no. Entre LeVeon Bell y el recien arribado Stevan Ridley, acarrearon en 14 y 9 ocasiones, respectivamente. Veintitrés acarreos en total.
Si se analiza por posiciones, a los WR Ben les lanzó 17 pases (att y no pases completados); a los RB, 8 pases y a los TE 6.
Tampoco se lo utilizó a Bell como receptor más que lo habitual ya que en el resto de la temporada se lo buscó un promedio de 7 veces por partido.
Los receptores que fueron buscados hoy más que en el pasado fueron: Vance Mc Donald, JuJu Smith-Schuster e Eli Rogers.

La primera conclusión que se puede sacar es que
1 – No se acarreó más que lo habitual (22 toques por partido): hoy 14 más 9 de Ridley. Total 23 acarreos.
2 – McDonald acaparó casi todos los intentos de pase destinados a la posición de TE. Y además se lo buscó 5 veces en lugar de las 2 veces promedio por partido. En cambio Jesse James fue casi ignorado en el dia de hoy.
3 – Quien está mejorando su nivel es Martavis Bryant: hoy atrapó el 75 % de los pases que se le lanzaron cuando en el resto de la temporada promedia un 56% de atrapadas

Es decir: NEXT MAN UP

Joe Haden

Por último queda analizar si el reingreso de Joe Haden marcó diferencias

El mejor receptor de Houston (y el segundo mejor de la liga) es DeAndre Hopkins y se lo busca un promedio de 12 veces por partido, logrando atrapar el ovoide 6,5 veces por partido. Hoy se lo buscó en 6 ocasiones y atrapó 4. Seguramente las limitaciones del QB al lanzar explica en parte esta diferencia entre lo que es habitual y lo ocurrido en el día de hoy.
Pero la primera atrapada la consiguió cuando restaban 32 seg. para finalizar el 3er cuarto. Y quien estaba asignado a la marca one-on-one era Haden. El ex Brown de Cleveland logró imponerse durante gran parte del partido. La excepción fue la atrapada de TD de Hopkins de otro planeta al comenzar el último cuarto y que marcó los únicos 6 puntos del local.

Entonces la tercera pregunta se responde afirmativamente también: Joe Haden marcó la diferencia, al anular durante 3 de los 4 cuartos al segundo mejor receptor de la liga.

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Football americano (o fútbol americano o futból americano o fobal americano)

A raíz del artículo que escribiera el Hombre de Acero en este blog Steel Curtain Rising acerca del argentinismo “Choto”, se me ocurrió reflexionar acerca de la lengua, el deporte importado y la asimilación de culturas diferentes.

  • Como no soy especialista en cultura, ni soy un lingüista, este artículo recorrerá el camino de la reflexión y no el de la certeza académica.

En Argentina, todos los deportes, con excepción del pato (nuestro deporte nacional, que consiste en que ocho jinetes por bando, disputan y tratan de embocar el “pato” dentro de un aro) son deportes traídos de afuera.

Alejandro Villanueva, Dri Archer, Landry Jones

Alejandro Villanueva en acion por los Steelers durante 2015. Photo Credit: El Confidencia

Así ocurrió con el fútbol a mediados del siglo XIX, traído al país por estudiantes británicos, llegados para la construcción del ferrocarril. El primer club fundado por aquí fue el Buenos Aires Football Club, el 9 de mayo de 1867. Más tarde se fundó Alumni, club que ganó la mayor parte de los torneos durante la etapa del amateurismo.
Junto con el juego, se importó asimismo el léxico que le era propio.

  • Se incorporaron anglicismos como referee, lineman, offside, forward, backs, goal, goalkeeper y asi…

Alumni, ganó 10 torneos en el fútbol argentino amateur

A medida que el deporte se popularizó, estos términos se fueron argentinizando. Y es aquí que ocurre el fenómeno de la asimilación cultural del deporte en una sociedad determinada:

  • Un deporte se nacionaliza o populariza cuando la gente se apropia de su lenguaje.

Independientemente de la academia y de la forma en que se incorporaron esas palabras con origen en el idioma inglés, el pueblo adquirió el vocabulario según sus figuras fonéticas. Referee devino en referí, foul en ful o faul, center forward pasó a ser centro fobal, offside orsay y laiman evitó la incomodidad de las dos palatales “nm” de lineman.

  • Los veteranos de más de 70 recuerdan a jugadores de leyenda, y rememoran “…había un centro jaf…” por center half.

Más de 120 años después de la fundación del fútbol argentino, en la década de 1990 se produjo el desembarco en estas pampas, del football americano, de la mano de la televisión por cable y de la transculturización global. Fueron épocas en las cuales se imponía el mandato predominante de la clase media argentina según el cual debíamos “integrarnos al mundo”.

Y esa integración ocurrió, pocos años después de haber salido de la oscuridad más profunda de la última dictadura cívico-militar, en lo social, en lo político (en palabras de nuestro canciller de la época, iniciamos un período de “relaciones carnales con los Estados Unidos” -sic-) y en lo económico.

Algunos argentinos nos topamos con las televisaciones de los partidos de football americano de ESPN en español. Al principio las imágenes no detenían el zapping, hasta que un día un amigo viajero me explicó las reglas básicas del juego.

  • No muchas, sino las suficientes como para poder seguir y disfrutar de un partido y por supesto, los Pittsburgh Steelers

Y los nuevos aficionados nos topamos con dos nuevos léxicos: uno en inglés y el otro en español mejicano que es una mezcla de español férreamente defendido e ingles digerido (algunas veces y otras no: ingles directo). Lo que podríamos llamar “vocabulario del football americano nacionalista mejicano” incluye los nombres de los clubes invariablemente traducidos. Por ejemplo los Halcones marinos de Seattle, o los Acereros de Pittsburgh.

Tengo la impresión de que el football recorre en México, el mismo camino que el fútbol soccer recorrió en Argentina. Es así que el término Quarterback fue aprehendido popularmente en su forma de traducción fonética como “coreback”.

  • Y nosotros en el sur, estamos un poco perdidos.

Por un lado luchamos contra la visión que muchos compatriotas tienen de nosotros: un grupo de excéntricos raritos, snobs, amantes o, lo que es peor, sumisos consumidores de la cultura norteamericana for export (la peor cara de la riquísima cultura norteamericana).

  • Por otro lado, buscamos el vocabulario correcto. ¿será línea de golpeo o line of scrimmage? ¿Balón suelto o fumble?

Balón? Nosotros aquí llamamos pelota a casi todo lo que sirva para practicar un deporte. Entonces será ¿balón o pelota? ¿Prospect o aspirante? ¿Será la argentinización directa desde el inglés o la traducción al español vía México? (Por suerte a nadie se le ha ocurrido llamar “vil o canallesco José Verde” a Mean Joe Greene)

Será el tiempo y el uso de los aficionados (fans, hinchas, fanáticos o fanaticada?) lo que tendrá la palabra final.

Si este deporte algún día se populariza (y creo que depende más de la decisión que tome la NFL de difundir el Fútbol Americano en el cono sur, que de nosotros mismos. A esta altura creo que los medios todo lo pueden) tal vez sea con la incorporación de un vocabulario popular y nacional.

Taim uil tel, mi amigo… Taim uil tel.

El Dr. de Acero (con la colaboración del prof. Marcelo Vallejos)

 

 

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Fanaticos de los Steelers Juntan en Sugar Bar de Palermo para ver Ben, Bell y Brown Juegan Juntos por la Primera Vez en los Playoffs

Finalizó u intenso mes de diciembre para la NFL y con él, la temporada regular. En un sprint final muy exitoso, los Steelers lograron hilvanar 7 victorias consecutivas, luego de un octubre-principio de noviembre tan desconcertante como tormentoso.

En esas últimas 7 semanas, que comenzaron y terminaron frente a los Browns, disputó con su archienemigo divisional, los Baltimore Ravens, el primer lugar en la división y el pase a la postemporada. La marca final de temporada para los Steelers fue de 11-5, campeón de división y tercer clasificado para la postemporada en la AFC.

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Fanaticos de los Steelers van a juntar en Sugar Bar de Palermo para ver el partido contra los Dolphins. Photo Credit: Mike Ehrmann, Getty Images

En esta temporada que terminó hubo de todo: suspensiones, derrotas inesperadas como contra Filadelfia, derrotas vendidas a precio de oro como contra los Cowboys, derrotas inexplicables como contra Miami y derrotas dolorosas como siempre lo son contra los Ravens.

Le’Veon Bell (primer jugador en la historia de la NFL en alcanzar en promedio, al menos 100 yds por acarreo más 50 por aire/partido en una temporada) estuvo intratable, anotando el récord de la franquicia en yardas acarreadas para un solo partido contra Buffalo, con 236 yds (6.2 yds promedio por acarreo) el mismo partido en el que Big Ben lanzó pases de intercepción en lugar de pases de touchdowns.

Fue una temporada de maduración para la defensiva que combina experiencia y juventud. El tiempo y los resultados que se alcancen en las semanas por venir, dirán hasta dónde se llegó en ese proceso. La temporada de Ryan Shazier, del eterno James Harrison, de Lawrence Timmons, y fue también temporada de profundos novatos con Artie Burns y el ascendiente Sean Davis. Fue la temporada en la que viejos receptores, por diferentes razones dieron pase a inesperados novatos como Cobi Hamilton y Eli Rogers. De alas cerradas veteranos que tardaron en sanar como Ladarius Green y de jóvenes por madurar pero que desarrollan velozmente como Jesse James y Xavier Grimble.

Ha llegado el momento de la verdad. La postemporada. Los domingos sin lunes.

  • Miami es el primer obstáculo para llegar al Lombardi #7

No será sencillo. pero Miami Dolphins es un rival más que accesible. Con los Killer B’s en todo su esplendor.
La Nación Steeler se extiende por todo el planeta y Buenos Aires no es la excepción.

  • Somos pocos pero buenos

Y este domingo a partir de las 3 de la tarde hora local, no reuniremos en Sugar Bar de Palermo para agitar las Terrible Towels.

Si sos fanatico de los Steelers tenes que estar allí.
Nos vemos. #HereWeGo

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Sorpresiva derrota de los Steelers ante los Eagles por 34 a 3

Los Steelers cayeron de manera estrepitosa y sorprendente ante los Eagles por un vergonzoso 34 a 3.

“Jugamos para ganar y si no ganamos, al menos perder competitivamente” fueron más o menos las palabras de Coach Mike Tomlin en la conferencia de prensa ni bien terminado el juego. Este no fue el caso. Ni cerca se estuvo de eso.

Los Pittsburgh Steelers llegaron al Lincoln Financial Field, en Filadelfia con marca de 2-0 para enfrentar a los locales, Philadelphia Eagles, con QB novato, quienes contaban con idéntica marca ganadora.

Los Acereros contaban con una ofensiva que se ubicaba en el Top 10 en puntos, en yardas totales y por tierra por partido. Por el lado de la defensiva, si bien permitieron yardas por toneladas, permitían pocos puntos y, lo más importante, habían permitido solo 1 TD desde la zona roja en los dos partidos anteriores. Como decimos habitualmente, una defensiva que se doblaba pero no se rompía…

  • Hasta hoy. Y se hizo añicos.

Y para empeorar las cosas, la ofensiva acerera nunca estuvo al mando del partido.

La primera serie ofensiva de los Steelers fue un presagio de lo estaba por venir: No se pudo acarrear ni una yarda, el reincorporado Markus Wheaton soltó un pase de sus manos en la zona de anotación y por último, Philadelphia bloqueó el gol de campo a Chris Boswell haciendo que la ofensiva visitante dejara la cancha con las manos vacías.

  • La respuesta de la ofensiva local dejó ver a la defensiva acerera tal como la conocemos: deteniendo a los rivales en la zona roja permitiendo sólo 3 puntos a través de un gol de campo.

Hasta aquí, todo iba como siempre.

A partir de aquí, se comenzó a jugar el juego que finalmente fue. Wheaton soltó su segundo pase y Ben Roethlisberger comenzó a sentir la presión de la línea defensiva local. El QB novato Carson Wentz comenzó a hacer su juego corto, detrás de la línea de golpeo, hacia las bandas, con play actions, sin sentir el acoso de Pittsburgh.

Como fue en las dos semanas anteriores, comenzaron a aparecer las fallas en el tackleo en todo el campo por parte de la defensiva acerera y Robert Golden y Ryan Shazier tuvieron que dejar el campo por lesiones. Finalmente no tardó en llegar el TD del número 81 Jordan Matthews al atrapar un pase de 12 yardas, lo cual cambió (para siempre, después lo sabríamos) el momentum del partido en favor de los Eagles.
La ofensiva de Big Ben mostraba algunos signos de que aún vivía, pero la efectividad que había mostrado en los juegos anteriores cuando pisaba la zona roja comenzaba a desvanecerse, ya que en 3er y 7 desde la 13, David de Castro fue arrasado y Ben capturado, debiendo Boswell anotar los primeros y únicos 3 puntos de la tarde.

  • Así finalizó la primera mitad con el marcador 13 a 3 para los locales. Los Steelers habían convertido sólo 3 de 7 intentos de 3er downs.

La primera serie ofensiva de la segunda mitad de los Eagles le cavó la tumba y reservó la lápida a las esperanzas de los hinchas de la Nación Steeler cuando el QB Wentz, puesto a correr por su vida fuera del bolsillo de protección conectó con Darren Sproles quien 73 yardas después accedió a la zona de anotación para estirar la diferencia a 17 irremontables puntos.

  • Tal vez prematura pero evidentemente los Steelers eran incapaces de volver a este juego.

Promediando el 3er cuarto, en la siguiente serie ofensiva de los locales, luego de 2 largos acarreos por el corazón de la línea defensiva acerera Wendell Smallwood ingresó como caminando a la end zone desde la yarda 1.
Esa defensiva estaba rendida. 27 a 3.

De allí en más, garbage time.

  • Habría otro TD más que pondría cifras definitivas al juego. Pudieron ser más. Pudo haber sido una derrota aún peor.

Las estadísticas del juego, esta vez no explican lo sucedido en el campo de juego porque el partido terminó y se desnaturalizó al promediar el 3er cuarto, luego del TD de Smallwood. O tal vez antes, luego de la anotación de Sproles. Quien sabe

Fue evidente que se falló en todas las líneas del equipo y en todas las fases del juego pero el partido se perdió en las trincheras.

Comenzando por la línea ofensiva. En general fueron actuaciones decepcionantes. David De Castro, Alejandro Villanueva y hasta Maurkice Pouncey fueron desplazados y movidos a voluntad, poniendo bajo presión a Ben, y permitiendo capturas en momentos claves del partido. Hubo dos capturas de mariscal en jugadas consecutivas que terminaron con Roethlisberger soltando el ovoide.
Para DeAngelo Williams no hubo por donde acarrear. Sólo acarreó para 21 yds, aunque es justo decir que promediando el 3er cuarto, los Steelers debieron enfrentar el hecho de que desde allí en más debían ser un equipo unidimensional, porque estaban acorralados entre el tanteador y el reloj.

  • La asociación receptores-QB funcionó sin consistencia. Con picos y valles. Los valles, muy bajos: tres pases soltados por Wheaton, uno de ellos para TD.

Tal vez por la natural atracción que Antonio Brown ejerce sobre las marca, Big Ben prefirió buscar inicialmente a otros receptores. Esto a veces funcionó muy bien (como con Sammie Coates) y otras no. Recién al final del partido, cuando todo estaba decidido, aparecieron las yardas “estadísticas” para Antonio Brown.

  • Big Ben siendo tal vez demasiado vertical, apareció por segundo partido consecutivo con algunas faltas de toque, volando a Eli Rogers y a Jesse James.
  • En la otra trinchera, la defensiva, fue donde se vió el panorama más desolador.

Durante lo que va de esta temporada, parece que el Coach Keith Butler decidió abandonar la carga. Pittsburgh parece ya no ser Blitzburgh.

No se capturó al mariscal ni una sola vez. Sólo el veterano James Harrison pareció tener el colmillo necesario para perseguir al joven Wentz en dos ocasiones, tarde en el partido y Anthony Chickillo presionando una vez en la cara de mariscal. Tres presiones. En 60 minutos.

Los linebackers lucieron ausentes en las jugadas de pase, las primeras 15 yardas detrás de la línea de golpeo eran tierra de nadie.
Hay que acentuar, para ser justos, que el novato Wentz, sea por defecto de la defensiva acerera o por propia virtud, o por virtud del plan de juego, estuvo casi perfecto. En 3 partidos no lanzó ni una sola intercepción. Y en gran medida, esta tarde tiene mucho que agradecer al plan defensivo de Keith Butler, que esa estadística siga siendo así.

No sé por qué razón los Steelers fallan tantos tackles. Verdaderamente es un misterio. Una cosa es segura: los defensivos de Philadelphia no fallaron tantos tackles como sus colegas acereros. Esto debe ser un problema central de coaching. Y no se vé progreso en esta área.

  • Fue uno de esos partidos que se van de la raya. Atípicos.

Ni antes de este juego los Steelers eran tan brillantes ni ahora son tan malos.

  • Saltaron algunas alarmas. Pero estamos muy lejos del pánico.

Estos que jugaron hoy en Filadelfia, no son los verdaderos Steelers.
El Dr. de Acero

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Steelers derrotó a Redskins en el debut de la temporada 2016

En el primero de dos juegos de MNF, se inició para los Pittsburgh Steelers una nueva temporada. Un año 2016 del que se esperan grandes logros: postemporada seguro. Jugar el Super Bowl, por qué no? Y ganarlo… vaya, será posible?

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James Harrison derrotó a Matt Jones de los Redskins. Photo Credit: Chaz Palla, Tribune-Review

Este año el equipo cuenta con casi todas las herramientas con las que cualquier franquicia soñaría contar: una ofensiva letal con línea completa, sin lesionados; un ataque terrestre de lujo, un pateador infalible (o casi), un cuerpo de linebackers bien nutrido que combina experiencia y juventud con talento y una defensiva profunda con nuevas apuestas, aunque sea este, a priori, el talón de Aquiles del equipo.

Para los Steelers, el primer obstáculo en la carrera hacia el 7° Trofeo Lombardi, eran los Washington Redskins, equipo que aunque con un modesto 9-7, había ganado en 2015 la división Este de la Conferencia Nacional. En muchos ítems, este equipo había sido mejor que el promedio de los equipos, excepto su ataque terrestre que, realmente no había funcionado en la campaña pasada.

Pittsburgh viajó a Fedex Field con algunas bajas: el retirado TE Heath Miller, los suspendidos WR Martavis Bryant y RB Le’Veon Bell y los lesionados TE Ladarius Green, LB Bud Dupree, WR Markus Wheaton y el recién llegado CB Justin Gilbert.

De manera que el Coach Tomlin probó con fuego de partido inaugural a Eli Rogers, desafió al joven Jesse James a combatir contra la memoria de su antecesor Miller y retó a Sammie Coates a revertir sus inconsistencias de pretemporada.

Una defensiva que se dobla, sí. Pero no se rompe

Los visitantes, luego de un primer cuarto errático, se hicieron del control del partido, a ambos lados del ovoide.

Durante el Monday Night Football, esta fue una defensiva que se dobló. Pero que no se quebró. Casi nunca. Sólo en una oportunidad: en la única serie de anotación de 7 puntos que permitieron.

Esa serie, que acercó a los locales en el marcador a sólo 8 puntos de déficit, fue el momento más preocupante de la defensiva acerera. De hecho, la defensiva, permitió 3 jugadas seguidas de más de 16 yardas. Anoche se dejó ver uno de los puntos débiles del equipo dirigido por el Coach Keith Butler, hecho sobre el que venimos insistiendo desde hace varias temporadas desde Steel Curtain Rising en español: el tackle. Se falló sobre todo en el primer contacto, lo que permite yardas adicionales que cuestan, en general, partidos.

Pero es junto decir a continuación que permitieron sólo los pases cortos y que mañató a los Redskins para convertir sólo el 30% de sus terceros downs y cerró la puerta a la única vez que fueron por el 4to down, cuando Robert Golden detuvo a Chris Thompson a pulgadas de la línea de 1er down.

El hombre de la noche fue, claramente, Ryan Shazier quien desvió un pase en la zona de anotación para evitar un TD, interceptó otro, provocó un fumble y produjo 6 tackles. Lamentablemente, más tarde, tuvo que dejar el campo de juego por una lesión en su rodilla sobre la cual, hasta el momento de escribir estas líneas, no hay informe oficial por parte del equipo.

La línea defensiva tuvo un desempeño mediocre en lo que respecta a la presión del QB, a quien francamente nunca llegaron, pero tal vez esto deba ser atribuido al muy buen juego de la línea ofensiva local. Seguramente hay un trabajo que hacer para el terceto Tuitt-Hargrave-Hayward, sobre todo teniendo en cuenta que en solo 6 días enfrentarán a una ofensiva más poderosa como es la de Cincinnati, con un mariscal de campo de mucha mejor calidad que Kirk Cousins.

Los tres frontales defendiendo la corrida, con el debido apoyo de los linebackers, limitaron a Washington a tan solo 12 acarreos para 55 yardas. Otra vez, pensando en el futuro inmediato, el domingo se enfrentarán al desafío de intentar limitar a números similares al dúo Jeremy HillGiovani Bernard.

“Imparables y letales” Ron Cook, Pittsburgh Post Gazette

http://gty.im/603551390

Ben Roethlisberger: 27 de 37; 300 yardas; 3 TD
Antonio Brown: 8 atrapadas de 11 intentos; 126 yardas y 2 TD
DeAngelo Williams: 26 acarreos para 146 yardas, 2 TD por tierra y 6 atrapadas de 9 para 28 yardas por aire.
Eli Rogers: 6 de 7 para 59 yardas y 1 TD
Jesse James: 5 de 7 para 31 yardas
Sammie Coates: 2 de 3 para 56 yardas

  • En 3er down convirtieron el 64% de los intentos
  • Dos de 2 en 4to down
  • En 9 series ofensivas despejaron sólo en 2 y Big Ben lanzó una intercepción  En las 6 restantes, anotaron
  • En zona roja tuvieron una efectividad del 100%

He ahí lo producido por la ofensiva acerera.

Lo que son capaces de hacer Big Ben, Brown y Williams no es sorpresa para nadie. Sin embargo debe hacerse un párrafo aparte para los restantes tres de este cuadro de honor.
Comenzando por Eli Rogers.

Con las ausencias de Bryant y Wheaton, se necesitaba de una performance como la que tuvo este chico de 1er año. Una atrapada en 3er down, otra en 4to y un TD que requiere de una concentración particular, esto es: atrapar un balón que uno no espera y que requiere de superar la sorpresa, primero, y activar el cuerpo de la forma necesaria para quedarse con él. Todo ello después de ser “responsable” de una intercepción a la que pudo, evidentemente, dejar atrás rápidamente. Este joven parece tener una fortaleza mental singular. Para quien escribe estas líneas fue el jugador de la primera mitad.

Jesse James ya había demostrado algo en la temporada pasada. Debe reemplazar a Heath Miller, un bloqueador y receptor fuera de serie, de lo mejor que hubo en la liga, y que además tenía una conexión particular con Roethlisberger.

Sin embargo, el puesto no le quedó grande. Para nada. Bloqueó correctamente (sólo basta ver su bloqueo a la carrera en el 2do TD de Williams) y atrapó pases decisivos. Deberá disputar el puesto con Ladarius Green cuando este esté recuperado, pero siempre es bueno contar con dos candidatos para un solo puesto. Tengo para mí que Jesse James, será un digno reemplazo de Heath Miller.

Para el final, Sammie Coates. Luego de una pretemporada errática, y puesto en campo debido a la lesión de Wheaton, cumplió con una más que digna actuación, con una recepción de 42 yardas contra la disputa de un defensivo. No tuvo errores mentales, atrapó casi todo lo que le enviaron. Qué más se le puede pedir a un WR?

Pasó la semana del debut de temporada. Se necesitaba de una victoria como esta. Inapelable. Que envía al resto de la liga un mensaje que no deja ambigüedades:

“Aquí están los Steelers. Somos contendientes al Super Bowl y vamos a ir por él. Tendrás que anotar muchos puntos si quieres vencernos. Somos la piedra en el zapato de todos los demás”.

El Dr. de Acero

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